Rafael de León es nuestro poeta de hoy.

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Nació un jueves 6 de febrero del bisiesto 1908 en Sevilla, en la misma calle en donde casi 34 años antes nació el poeta Manuel Machado. Fue el primogénito de una noble familia.
En 1916 ingresa Rafael de León en el internado del colegio jesuita "San Luis Gonzaga" del Puerto de Santa María (Cádiz), pueblo natal de Rafael Alberti, con el que coincide en dicho colegio: Años antes, había pasado por allí Juan Ramón Jiménez.

En el año 1926 inicia en la universidad de Granada, los estudios de Derecho. Allí conoció a Federico García Lorca, con quien entabla una buena amistad. No se conoció que Rafael ejerciera trabajo alguno relacionado con sus estudios universitarios, pues se dedicó a vivir de las rentas paternas, gastando sus dineros en asistir a los cafés cantantes y teatros de variedades de Sevilla. Incluso colaboró como letrista del padre de la actriz Carmen Sevilla y coplistas como Concha Piquer cantaron canciones suyas.

Este poeta falleció en Madrid en 1982, en el más cruel olvido, a pesar de su prolífica obra poética. De ella os hablo a continuación.

Pertenece a la llamada Generación del 27. De ningún poeta español del pasado siglo, han sido tan recitadas sus poesías y tan cantadas las letras de sus canciones,
pero incomprensiblemente sigue siendo el gran ausente dentro del ámbito de la cultura popular española de posguerra.

Su obra poética queda dividida en poesías propiamente dichas, y letras para canciones. En muchos casos unas y otras tienen se mezclan en inspiración y parentesco. Casi toda
su obra está inspirada en ambientes muy típicos de Andalucía. Su primer libro de poesías «Pena y alegría del amor» aparece publicado en 1941. Un segundo libro titulado «Jardín de papel» dos años después. Son miles de letras de canciones que
haría inacabable esta biografía:"¡Ay, Maricruz!"; "María de la O"; "Triniá"; “La parrala” y "Ojos Verdes"; entre otras. Escribió canciones para Nino Bravo, Raphael y Rocío Dúrcal en su última etapa.

Terminamos la biografía de este poeta, escuchando el comienzo del poema titulado Pena y alegría de amor.

Pena y alegría de amor

Mira cómo se me pone
la piel, cuando te recuerdo...

Por la garganta me sube
un río de sangre fresco,
de la herida que atraviesa,
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos,
y cuchillos en los dedos,
y en mi sien, una corona
hecha de alfileres negros.

Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
¡y sin embargo, te quiero!

 

Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio;
de ortigas y de chumberas,
de cal de arenas y de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo,
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
Y yo bien sé que me quieres,
y tú sabes que te quiero,
y lo sabemos los dos,
y nadie puede saberlo...

¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría
quererte como te quiero!