Gustavo Adolfo Bécquer es nuestro poeta de hoy.

Hola queridos oyentes, hoy os voy a hablar de un importante personaje literario: Gustavo Adolfo Dominguez Bastida, pero todos le conocemos como Gustavo Adolfo Bécquer. Adoptó el sobrenombre de Bécquer siguiendo los pasos de su hermano, el pintor Valeriano Bécquer. Su padre, también pintor, firmaba los cuadros con el apellido de sus antepasados. Bécquer descendía de una noble familia de comerciantes de orígen flamenco.
Nació en Sevilla el 17 de enero de 1836 y murió un 22 de diciembre de 1870 en Madrid, unos meses más tarde del fallecimiento de su hermano. A los 5 años de edad falleció su padre, a los 9 su madre, así que con 17 años marchó a Madrid en busca de fortuna a través de las letras, que se le daban muy bien.
Desempeñó trabajos diversos hasta terminar en la redacción de "El Contemporáneo" y fue entonces cuando escribió la mayoría de sus leyendas y las "Cartas desde mi celda". En 1862 fue a vivir con su hermano y ambos compartieron penurias económicas mientras trataban de desarrollar sus artes.
Ese lado melancólico y atormentado de su vida, de este poeta del romanticismo, se ve reflejado en sus “Rimas”. En el género de las leyendas escribió la célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos". Hizo descripciones de "La basílica de Santa Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega". Por último, dentro del folklor español escribió "Los dos Compadres", "Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos" y otras más.
Os voy a leer ahora varias de sus rimas más conocidas:

XXI
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es poesía?, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
XXIII
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
que te diera por un beso!
XXXVIII
Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?